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10 preguntas para elevar tu ESPÍRITU al siguiente nivel

A lo largo de las últimas semanas, te he hablado sobre el cuidado del cuerpo y de la mente. La idea era proponerte una serie de preguntas que te permitieran analizar con frecuencia tu propia vida. Ahora, toca cerrar el círculo con la tercera de las dimensiones fundamentales del ser: el espíritu.

En ocasiones, se dan casos de personas muy bien preparadas a nivel físico y psicológico que, sin embargo, no saben hacia dónde van. Sea por falta de un fin, por no saber sobre qué principios asentar su camino o por pura infelicidad o paz interior, se sienten perdidos. ¿Eres capaz de identificar a alguien así en tu entorno?

No obstante, no es necesario esperar a una situación tan radical para cuidar de tu espíritu. El mundo interior necesita ser revisado, analizado y actualizado constantemente, en base a las necesidades, los deseos y las prioridades que se te presenten en cada momento de tu vida. ¿Te interesa conocer algunas cuestiones para llevar a cabo esta evaluación? ¡Vamos a ello!

El valor de los PRINCIPIOS

Imagina que la vida fuese representada, literalmente, como un camino que debes atravesar. Las normas éticas que convertimos en valores morales funcionarían como los cimientos de ese camino.

Una vía construida sobre una base débil no aguantará o, en el mejor de los casos, será difícil de transitar. Por el contrario, si pones énfasis en unos cimientos fuertes y resistentes, el camino será mucho más placentero de atravesar.

En otras palabras, identificar y respetar los principios sobre los que quieres trabajar día a día te permitirá desarrollar un espíritu sólido y más propenso a lograr los objetivos que te propongas. El camino se hace más agradable si tienes unos valores que te guíen en tus decisiones cotidianas (recuerda, estas son las que marcan la diferencia).

Por todo esto, las preguntas que te propongo plantearte en este apartado son las siguientes:

  • «Si tuviera que mencionar 5 valores que definen mi vida, ¿cuáles serían?» Esta cuestión es la más básica, pero a la vez la más importante. ¿Conoces realmente tus valores y los principios que rigen tu vida? Si no es así, te recomiendo pasar directamente a la tercera pregunta.
  • «Me preocupo por seguir un camino ético?» Identificarse con unos principios es una cosa, y otra muy distintas ponerlos en práctica de manera consciente. Por tanto, no es suficiente con quedarse en el planteamiento teórico. ¡Hay que aplicarlo!
  • «¿Qué personas me resultan fascinantes? ¿Qué valores les caracterizan? Un ejercicio muy sencillo y a la vez útil para identificar los principios sobre los que quieres construir tu camino es indagar en tus referentes. Cuando admiramos a una persona, suele ser por su forma de comportarse y afrontar la vida. Ahí encontrarás la respuesta.

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El PROPÓSITO de la vida

Quiero iniciar este apartado con una frase que leí por primera vez en el libro «El monje que vendió su Ferrari» de Robin Sharma: El propósito de la vida es una vida con propósito. Así, quiero remarcar que, más allá del fin o las metas que nos propongamos alcanzar, lo más importante es tener algo por lo que merezca la pena trabajar cada día.

En este línea, encontrar el propósito puede definirse de diversas maneras. Una de las que más me gusta viene de la mano del concepto japonés del Ikigai. Esta idea viene a contarnos que el sentido de la vida viene determinado por un aspecto que se convertiría a la vez en pasión, misión, vocación y profesión (diferente para cada persona).

En consecuencia, un espíritu pleno sería aquel que lograse encontrar una actividad que se le diese bien, que amase, que aportase y con la que pudiera cubrir sus necesidades básicas. Siguiendo esta idea, vamos con las preguntas:

  • «¿Cuál es el propósito que persigo?» Al igual que ocurría en el apartado de los valores, esta es la pregunta esencial y obligatoria. A raíz de la explicación del concepto de Ikigai, ¿se te ocurre algún aspecto de tu vida que cumpla con los 4 requisitos?
  • «¿Qué motivo me lleva a moverme en lo personal? ¿Cuál es mi misión en lo profesional?» La diversificación es clave para verlo todo con más claridad. Puedes usar esta que te propongo (la dicotomía entre vida profesional y personal) o adaptarla a tu gusto y a tu situación. La idea es que indagues más aún en ese propósito general.
  • «¿Cuáles son esas labores o tareas que me acercan a mi propósito? ¿Cómo las abordo o las gestiono?» Esta tercera cuestión está enfocada a establecer prioridades. Una vez tienes un propósito, es importante que sitúes en una posición privilegiada aquellas actividades que te acercan a ese propósito. Este revisión es recomendable hacerla cada cierto tiempo, para saber si tienes que seguir por el mismo camino o hacer cambios en tus labores cotidianas.

Las PERSONAS que te rodean

¿Te suena la oxitocina? Es una de las hormonas ligadas a la felicidad, y se genera principalmente en contextos sociales. Es decir, aquellos momentos en los que compartes actividades con otras personas te aportan alegría de una manera especial.

Por ello, solemos decir que el ser humano es un animal social. Generar oxitocina es necesario. En consecuencia, el contacto con el resto del mundo también lo es. Así, la última dimensión que te recomendaría revisar dentro del espíritu es la que corresponde a tu ámbito social.

  • «¿Cuánto tiempo dedico a las personas que me rodean?» En realidad, no hay una pauta estándar. Cada uno debe adaptar el tiempo que pasa en sociedad a su medida. Lo importante aquí es si te sientes satisfecho con esa cantidad de momentos con tus allegados.
  • «¿En qué pienso cuando estoy en sociedad? ¿Estoy centrado en el momento, en la gente con la que estoy o tengo la mente en otra parte?» Esto es crucial. De nada sirve estar con otras personas si tienes la cabeza en tu trabajo o cualquier otro estímulo.
  • «¿Cómo es mi trato con el resto del mundo en el día a día? ¿Qué actos de bondad o amabilidad llevo a cabo de manera altruista y desinteresada?» Esta pregunta puedes hacértela incluso cada día, cuando reflexiones acerca de tu jornada.

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¿Qué opinas? ¿Añadirías alguna cuestión más? ¡Te leo en los comentarios!

Con este acaba la serie de tres artículos sobre el cuidado de tu vida. En los próximos te daré algunos consejos para gestionar ciertos aspectos que he ido comentando en estas publicaciones. ¡Que tengas buena semana!

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